
Crisis de aerofagia: ¿cómo reaccionar?
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Aunque suele ser molesta, la aerofagia afecta a muchas personas. Esto es lo que hay que saber sobre este trastorno, sus síntomas y cómo recuperar el bienestar digestivo en el día a día.
Lo que hay que recordar:
- La aerofagia consiste en ingerir aire en exceso, lo que provoca hinchazón, eructos, dolor abdominal y sensación de pesadez.
- Comer demasiado rápido, hablar mientras se come, masticar chicle o consumir bebidas con gas favorece este trastorno digestivo.
- Respirar profundamente, practicar yoga y adoptar ciertas posturas ayuda a liberar el aire y aliviar los síntomas.
- Consulta con un médico si los episodios persisten, empeoran o van acompañados de síntomas graves, como dolor intenso o pérdida de peso.
- Prevén los episodios comiendo despacio, limitando los alimentos fermentables y controlando el estrés en el día a día.
¿Qué es la aerofagia?
La aerofagia es un trastorno digestivo caracterizado por la ingestión excesiva de aire, generalmente al comer o beber. La entrada de aire en exceso en el tubo digestivo se manifiesta con distintos síntomas:
- Hinchazón
- Dolor abdominal
- Eructos frecuentes
- Flatulencias
- Sensación de plenitud
- Pesadez de estómago
- Dolor torácico o de espalda en algunos casos
¿Cuáles son las causas de un episodio de aerofagia?
Un episodio de aerofagia se produce al ingerir una cantidad anormal de aire. Puede ocurrirles a las personas que comen demasiado rápido, hablan mientras comen o consumen alimentos que favorecen la producción de gases. Beber con pajita o masticar mucho chicle también hace que entre aire en el tubo digestivo. El estrés y la ansiedad también desempeñan un papel importante en la aparición de este fenómeno. Algunos problemas de salud, como el reflujo gastroesofágico o la apnea del sueño, pueden favorecer la aerofagia.
¿Cómo actuar ante un episodio de aerofagia?
Ante un episodio de aerofagia, algunos gestos sencillos pueden proporcionar alivio más rápidamente. Practicar ejercicios de respiración profunda puede ayudar a controlar las molestias. Inspirar profundamente por la nariz y espirar lentamente por la boca ayuda a aliviar la presión abdominal al relajar los músculos del vientre.
Asimismo, algunos ejercicios de yoga pueden favorecer la circulación del aire y la relajación de los músculos abdominales. Ciertas posturas o estiramientos suaves ayudan a liberar los gases atrapados. Por ejemplo, la postura del niño o una suave rotación del tronco pueden ser beneficiosas.
¿Hay que consultar con un médico si se sufre de aerofagia?
Aunque la aerofagia suele ser molesta y a veces dolorosa, es un trastorno digestivo benigno. Si puedes controlar los episodios y no presentas síntomas graves, no es imprescindible consultar a un profesional de la salud. Sin embargo, debes hablar de tus problemas con tu médico de cabecera si te encuentras en alguna de las siguientes situaciones:
- Los episodios afectan considerablemente a tu calidad de vida.
- Los síntomas persisten durante mucho tiempo o a pesar de cambiar la alimentación.
- El episodio de aerofagia va acompañado de señales alarmantes: pérdida de peso inexplicable, vómitos, dificultad para tragar, presencia de sangre en las heces, cese total del tránsito intestinal o dolor abdominal insoportable.
- Ya no puedes comer con normalidad.
¿Cómo prevenir los episodios de aerofagia?
Evita ciertos alimentos
Algunos alimentos favorecen la producción de gases en el estómago y los intestinos. Por eso, para prevenir la aerofagia, es mejor evitar:
- las legumbres: soja, lentejas, guisantes, judías secas, etc.
- ciertas verduras: coles, chucrut, cebollas, ajo, apio, berenjena, etc.
- las frutas de hueso
- la carne roja
- los huevos
- las bebidas con gas
- los chicles
- el alcohol
Adopta buenos hábitos alimentarios
Una vez eliminados los alimentos desaconsejados, procura seguir una alimentación lo más variada y equilibrada posible. Los alimentos ricos en fibra pueden ayudar a regular el tránsito intestinal. Sin embargo, si no sueles comer muchos, debes incorporarlos poco a poco para evitar la formación de gases en los intestinos. Además de prestar atención a la composición de las comidas, también es fundamental comer despacio y con calma para no tragar demasiado aire.
Recurre a remedios naturales y complementos alimenticios
Las infusiones de plantas como el jengibre, la menta piperita o el hinojo pueden ayudar a reducir el aire presente en el sistema digestivo. El uso interno de aceites esenciales de estragón y cardamomo, o su aplicación mediante masajes en el vientre, también contribuye a aliviar el dolor abdominal. Asimismo, los complementos alimenticios con probióticos ayudan a equilibrar la microbiota intestinal y, por tanto, a regular la digestión.
Aprende a controlar el estrés y la ansiedad
Cuando sufres estrés o ansiedad, puedes tender a tragar más aire sin darte cuenta. Recurrir a técnicas de relajación, meditar o practicar actividad física con regularidad no solo ayuda a reducir la tensión abdominal, sino también a disminuir la cantidad de aire que ingieres a diario.







