Complemento alimenticio de silicio
El silicio es uno de los oligoelementos más presentes en la corteza terrestre, pero su papel fisiológico en los humanos ha sido subestimado durante mucho tiempo. Las investigaciones de las últimas décadas han puesto de manifiesto su importancia en la síntesis de colágeno y elastina, dos proteínas estructurales principales de la piel, los huesos, las articulaciones, los tendones, los vasos sanguíneos, el cabello y las uñas. Su suplementación, en una forma altamente biodisponible, proporciona un apoyo gradual pero real a la calidad de estos tejidos.
El papel fisiológico del silicio
El silicio interviene en varios niveles en la calidad de los tejidos conectivos. Participa en la síntesis de colágeno, la principal proteína estructural del cuerpo, y de elastina, que aporta flexibilidad a los tejidos. También actúa sobre la mineralización ósea, favoreciendo la fijación del calcio y la calidad de la matriz ósea. A nivel articular, contribuye a la calidad del cartílago y a la lubricación sinovial.
El cuerpo humano contiene aproximadamente 7 g de silicio en total, concentrado principalmente en los tejidos conectivos (piel, huesos, cartílagos, tendones, vasos). Esta concentración disminuye progresivamente con la edad: un recién nacido contiene niveles hasta 10 veces superiores a los de una persona mayor. Esta disminución contribuye al envejecimiento cutáneo, a la fragilidad ósea y a la pérdida de flexibilidad vascular.
Las fuentes alimentarias
El silicio se encuentra en varios alimentos:
- cereales integrales: avena, cebada, arroz integral (muy ricos)
- salvado y germen de trigo
- ciertas aguas minerales (Volvic, Salvetat): 5-15 mg/litro
- verduras verdes: brotes de judía, remolacha
- cerveza (rica en silicio vegetal de la cebada), a consumir con moderación
- frutas: manzanas, uvas
- plantas: cola de caballo, ortiga, bambú (utilizadas en suplementos)
El aporte diario medio en Francia se estima entre 20 y 50 mg, pero con una biodisponibilidad muy variable según la forma. Los cereales refinados y la alimentación ultraprocesada empobrecen considerablemente los aportes. Una alimentación rica en cereales integrales, frutas, verduras y agua mineral silícica cubre generalmente las necesidades básicas.
La cuestión de la biodisponibilidad
El silicio plantea un desafío particular: su biodisponibilidad depende en gran medida de la forma química. Las formas minerales clásicas (sílice, dióxido de silicio) tienen una absorción muy baja, generalmente inferior al 5 %. Las formas orgánicas, donde el silicio está unido a moléculas orgánicas, se absorben significativamente mejor.
Varias formas orgánicas coexisten en los suplementos:
El ácido ortosilícico estabilizado por la colina (forma sintética) es probablemente la forma mejor estudiada y mejor absorbida (más del 50 %). Varios estudios clínicos han validado su eficacia sobre la piel, el cabello y las uñas. El silicio vegetal extraído de plantas como la cola de caballo, la ortiga o el bambú también aporta un silicio relativamente biodisponible. El silicio orgánico de Loïc Le Ribault (silanoles), popular en Francia, presenta una biodisponibilidad reivindicada alta pero con menos estudios clínicos controlados que la forma ortosilícico-colina.
Los beneficios documentados
Varios estudios clínicos han validado los efectos del silicio orgánico:
- mejora de la calidad cutánea (elasticidad, hidratación, reducción de arrugas)
- fortalecimiento de la solidez de las uñas, reducción de la fragilidad
- mejora del diámetro y la resistencia del cabello
- apoyo a la densidad ósea, particularmente en mujeres menopáusicas
- mejora de la calidad del cartílago articular
- apoyo a la flexibilidad de los vasos sanguíneos
Un estudio clave de 2007 (Barel et al.) en mujeres con fotoenvejecimiento cutáneo mostró, después de 20 semanas de suplementación con ácido ortosilícico estabilizado (10 mg/día), una mejora significativa de los parámetros cutáneos. Otros estudios han confirmado el efecto sobre las uñas y el cabello. Sobre el hueso, varios estudios (Jugdaohsingh et al.) sugieren un efecto positivo sobre la densidad ósea, particularmente en sinergia con el calcio y la vitamina D.
La dosificación y la duración
Los protocolos clínicos utilizan generalmente de 5 a 20 mg por día de silicio elemental (atención: el peso de la sal o del complejo es diferente al del silicio puro). Para las formas ortosilícico-colina: 5-10 mg/día son suficientes. Para los extractos vegetales: 25-50 mg/día de silicio elemental según la formulación.
La duración mínima para evaluar el efecto es de 3 meses para el cabello, las uñas y la piel, y más para la densidad ósea (6-12 meses). Las curas pueden renovarse 2 veces al año o mantenerse de forma continua en perfiles con alta necesidad. El silicio se toma generalmente por la mañana con un poco de agua, pero el momento de la toma no es crítico.
Los perfiles afectados
Varios perfiles obtienen un beneficio particular de la suplementación con silicio orgánico:
Personas con cabello fino, frágil o con caída estacional. Perfiles con uñas quebradizas o estriadas. Personas al inicio del envejecimiento cutáneo (40 años o más), particularmente después de la menopausia. Mujeres menopáusicas preocupadas por la prevención ósea. Deportistas con articulaciones sometidas a esfuerzo. Perfiles con piel seca o que han sufrido una pérdida de peso importante.
El silicio a menudo forma parte de un enfoque combinado en lugar de aislado. Para el cabello, se asocia con el zinc, el hierro y los aminoácidos azufrados. Para las uñas, complementa las proteínas y el zinc. Para la piel, se inscribe junto al colágeno, el ácido hialurónico y los antioxidantes. Para los huesos y la osteoporosis, complementa el dúo calcio-vitamina D-K2. Los enfoques nutricosméticos, de belleza y antiedad a menudo integran el silicio en sus fórmulas.















