Probióticos
Los probióticos son uno de los complementos alimenticios más estudiados de los últimos veinte años. Más de 15.000 publicaciones científicas se han dedicado a sus efectos sobre la digestión, la inmunidad, la esfera íntima o el equilibrio del peso. Sin embargo, ante el número de referencias disponibles, es difícil saber cuál corresponde a una necesidad precisa. Los enfoques presentados aquí agrupan las cepas seleccionadas por Apyforme y precisan a quién se dirige cada una.
Probióticos y prebióticos: dos roles complementarios
Los probióticos son microorganismos vivos (bacterias y levaduras) que, ingeridos en cantidad suficiente, ejercen un efecto beneficioso sobre la salud del huésped. Esta definición oficial de la OMS y la FAO enmarca el uso del término desde 2002. Las principales familias utilizadas en los complementos alimenticios son los Lactobacillus, los Bifidobacterium y algunas levaduras como Saccharomyces boulardii.
Los prebióticos son fibras no digeribles que sirven de sustrato para las bacterias beneficiosas del intestino. Se encuentran naturalmente en la alcachofa de Jerusalén, la alcachofa, el ajo, la cebolla, el puerro y los plátanos poco maduros. Su función es nutrir la flora existente y favorecer su diversidad. Asociar probióticos y prebióticos en una misma cura (lo que se denomina simbióticos) permite optimizar la implantación de las cepas aportadas.
Para qué sirve realmente una cura de probióticos
La microbiota humana reúne cerca de 100 billones de microorganismos repartidos entre el intestino, la boca, la piel y las mucosas vaginales. Cada ecosistema tiene su propia composición y sus propias funciones. Un desequilibrio de la flora, denominado disbiosis, se asocia hoy en día a numerosos trastornos: síndrome del intestino irritable, infecciones urinarias recurrentes, candidiasis recurrentes, molestias digestivas crónicas, fatiga persistente, trastornos del sueño e incluso algunas formas de ansiedad.
Una suplementación bien dirigida aporta un apoyo concreto en varias situaciones:
- restablecer la flora después de una antibioticoterapia que ha destruido las bacterias buenas
- limitar la recurrencia de candidiasis y cistitis en mujeres propensas a estas infecciones
- aliviar los trastornos digestivos funcionales (hinchazón, estreñimiento, diarrea)
- acompañar un cambio alimentario o un viaje al extranjero
- apoyar el eje intestino-cerebro durante periodos de estrés intenso
No todas las fórmulas cumplen estas misiones de la misma manera. La cepa utilizada, su dosificación, su resistencia a la acidez gástrica y la eventual presencia de prebióticos determinan la eficacia real del producto.
Los cuatro ejes de nuestra gama probiótica
Apyforme ha estructurado su selección en torno a los cuatro grandes terrenos en los que los probióticos demuestran su eficacia. La digestión agrupa las fórmulas diseñadas para las molestias digestivas comunes: tránsito alterado, vientre hinchado, colon irritable, estreñimiento. La flora íntima reúne las cepas con afinidad vaginal, útiles contra las micosis recurrentes, las vaginosis y las infecciones urinarias.
El adelgazamiento se basa en cepas cuyos estudios clínicos muestran un efecto sobre la silueta, la retención de líquidos o la regulación del apetito. El estrés y el sueño movilizan psicobióticos, una categoría reciente de probióticos cuya acción sobre el eje intestino-cerebro se ha estudiado durante unos diez años.
Tres fórmulas, tres campos de acción
Nuestro Probio+ asocia diez cepas complementarias (lactobacilos y bifidobacterias) para cubrir todo el tracto digestivo. Se dirige principalmente a personas que acumulan varias molestias digestivas o que salen de un tratamiento antibiótico. La dosificación alcanza los 60 mil millones de UFC por toma, protegidos por una cápsula gastrorresistente.
El complemento alimenticio Probio+ Intima reúne cuatro cepas específicamente estudiadas para la esfera genital femenina, incluyendo Lactobacillus crispatus y Lactobacillus rhamnosus. Es adecuado para mujeres que se enfrentan a micosis recurrentes, cistitis recurrentes o una sensación de malestar íntimo persistente, especialmente durante el embarazo, la menopausia o con anticoncepción hormonal.
El complemento alimenticio L-Gasseri contiene una gran cantidad de Lactobacillus gasseri, una cepa cuyo efecto sobre el contorno de la cintura y la masa grasa abdominal ha sido estudiado en varios estudios japoneses. Se integra en un enfoque de reequilibrio global, como complemento de una alimentación adaptada.
Cómo leer una etiqueta de probióticos
Tres informaciones deben figurar claramente en el envase. La primera es la identificación de las cepas por su nombre completo (género, especie, designación), ya que dos cepas de la misma especie pueden tener efectos muy diferentes. La segunda es el número de UFC (unidades formadoras de colonias) por toma, expresado en miles de millones. Por debajo de 5 mil millones, la eficacia clínica sigue siendo discutible. La tercera se refiere a la protección de las bacterias: una cápsula gastrorresistente o una tecnología de microencapsulación garantiza que las cepas lleguen vivas al intestino.
La procedencia también es importante. Nuestras fórmulas se fabrican en Francia a partir de cepas depositadas en el Instituto Pasteur, y controladas en cada etapa de producción. Esta trazabilidad no es un detalle de marketing, condiciona la calidad real del producto.
Cuánto dura una cura
La duración varía según el problema. Para una molestia digestiva puntual, una cura de 4 a 6 semanas suele ser suficiente. En caso de candidiasis intestinal o micosis recurrentes, se necesitan al menos 2 a 3 meses. Algunos desequilibrios antiguos o establecidos desde hace varios años requieren un seguimiento de 3 a 6 meses, con una fase de mantenimiento en cada cambio de estación. Los primeros efectos (tránsito más regular, menos hinchazón, confort íntimo recuperado) se observan generalmente a partir de la segunda o tercera semana.















