
Helicobacter pylori y aumento de peso, ¿existe alguna relación?
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Helicobacter pylori es una bacteria común que causa muchos trastornos digestivos. Algunos estudios parecen sugerir que existe una relación entre este microorganismo y las variaciones de peso. H. pylori favorecería el adelgazamiento, mientras que su eliminación tendería a provocar un aumento de peso. Pero ¿qué hay de cierto en ello? ¿Hay más beneficios o riesgos en dejar que este microbio se propague? ¡Te lo contamos todo sobre el tratamiento de la infección por Helicobacter pylori y el aumento de peso!
Lo que debes recordar:
- Helicobacter pylori está asociado a una menor prevalencia de obesidad. Su erradicación puede provocar un aumento de peso relacionado con la recuperación del apetito.
- Esta bacteria potencialmente peligrosa causa gastritis y úlceras, y puede favorecer el cáncer gástrico si no se trata.
- Su erradicación combina antibióticos y un antiácido. Estos tratamientos pueden complementarse con probióticos para limitar los efectos secundarios.
- El complemento L. Reuteri, a base de Lactobacillus reuteri, ayuda a reducir H. pylori y, al mismo tiempo, mejora el bienestar digestivo.
Helicobacter pylori y aumento de peso: cuando una bacteria limita la obesidad
No es ninguna novedad: algunas bacterias influyen en nuestro peso. A veces modifican el metabolismo y, en otros casos, regulan el apetito. Otras veces, favorecen la absorción y eliminación de ciertos nutrientes. Helicobacter pylori, una bacteria con forma de hélice que prolifera en el estómago, parece ser una de ellas. Por lo general, se transmite entre miembros de una misma familia, por contacto directo o al consumir alimentos contaminados.
La investigación ha estudiado el posible papel de H. pylori en la regulación del apetito y las variaciones del peso corporal. Así, las estadísticas muestran una correlación entre la prevalencia de H. pylori en una población y el número de casos de obesidad registrados en ella. Así, en los lugares donde se detecta una gran cantidad de bacterias, la gente tiende a ser más delgada. Por el contrario, donde la infección se trata de forma sistemática, habría más personas con obesidad. Sin embargo, estos datos por sí solos no bastan para sacar conclusiones.
Varios estudios realizados en distintos países muestran un mayor aumento de peso en las personas tratadas con terapia triple o cuádruple para erradicar Helicobacter pylori que en los pacientes que recibieron un placebo. Sin embargo, no hay que concluir precipitadamente que dejar que esta bacteria prolifere en el estómago sea una forma de adelgazar. Al contrario, H. pylori es una bacteria peligrosa para la salud.
Tratamiento de Helicobacter pylori y aumento de peso: ¿por qué se engorda?
A la bacteria H. pylori le gusta especialmente el pH bajo del estómago. Al desarrollarse gracias a las secreciones ácidas, coloniza las paredes del estómago adhiriéndose a ellas con sus flagelos y provoca una inflamación. Es lo que se conoce como gastritis. Esta causa ardor de estómago molesto y dispepsia (sensación de pesadez durante la digestión). Quien sufre estos trastornos tiende naturalmente a reducir las raciones de comida, porque no tiene hambre y a veces teme que comer le provoque dolor.
Cuando se trata la infección por H. pylori, los síntomas desaparecen al cabo de unos días, junto con la falta de apetito. Una vez eliminada la bacteria, el paciente retoma sus antiguos hábitos alimentarios y, por lo general, aumenta su aporte calórico. Por eso no es de extrañar que la erradicación de Helicobacter pylori provoque un aumento de peso.
Aun así, no es posible dejar que la bacteria prolifere libremente, pues podría tener graves consecuencias para el organismo.
Atención: ser portador de H. Pylori puede perjudicar gravemente la salud si no se trata
Helicobacter pylori no solo causa inflamación de la mucosa gástrica y pérdida del apetito. Esta bacteria es la causa de la formación de úlceras gastroduodenales, lesiones producidas por la erosión localizada de las paredes internas del estómago o del duodeno.
Las úlceras gástricas y duodenales pueden agravarse hasta perforar el órgano afectado, lo que provoca una peritonitis que requiere atención urgente. Menos frecuente, pero extremadamente grave, el cáncer gástrico está causado en el 80 % de los casos por una infección no tratada por Helicobacter pylori. Afortunadamente, esto solo ocurre en el 1 % del total de las infecciones.
Si tienes síntomas de gastritis (dolor de estómago frecuente, reflujo ácido, eructos, hinchazón, náuseas o vómitos) o hay antecedentes de úlceras o cáncer digestivo en tu familia, consulta a tu médico para confirmar o descartar el riesgo de infección por H. pylori.
¿Cómo saber si se tiene una infección por Helicobacter pylori?
Ante síntomas de malestar digestivo especialmente indicativos de gastritis crónica, tu médico puede solicitar pruebas complementarias para determinar si hay o no H. pylori. Algunos signos más preocupantes, como la presencia de sangre en el vómito o unas heces muy oscuras, pueden revelar una complicación digestiva y requieren una consulta médica rápida.
En este caso, hay dos opciones. La primera consiste en realizar una prueba del aliento con urea marcada. Se trata de una prueba no invasiva que consiste en ingerir urea con un marcador específico. Si H. pylori está presente en la mucosa gástrica, descompone la urea y libera el marcador, que pasa entonces a la sangre y se elimina al exhalar. Sin embargo, esta prueba se realiza más a menudo para confirmar la erradicación de la bacteria que para diagnosticar su presencia.
De hecho, debido al riesgo de complicaciones más o menos graves de la infección por H. pylori, la prueba complementaria preferida para diagnosticarla es la gastroscopia. Este tipo de endoscopia, que realiza un gastroenterólogo, consiste en introducir una cámara hasta el estómago para examinar visualmente la pared gástrica.
Así se puede comprobar la gravedad de la gastritis, así como la presencia o ausencia de úlceras o lesiones que podrían estar relacionadas con un cáncer. En ese momento se realiza una biopsia (extracción de células gástricas) para identificar claramente la presencia de Helicobacter pylori.
Cuando se confirma el diagnóstico de la infección, es imprescindible eliminar la bacteria para evitar cualquier riesgo de complicaciones. En algunos casos, el médico o el gastroenterólogo inicia directamente el tratamiento con antibióticos, sin realizar una prueba del aliento ni una gastroscopia. En esa situación, la desaparición o persistencia de los síntomas sirve como medio de diagnóstico para confirmar la infección.
¿Cómo erradicar Helicobacter pylori?
Una vez confirmado el diagnóstico de la infección mediante endoscopia o una prueba del aliento con urea, el médico determina el tratamiento. En Francia, este consiste en tomar varios antibióticos combinados con un inhibidor de la bomba de protones, es decir, un medicamento antiácido. Este tratamiento es eficaz en la gran mayoría de los casos.
También conviene adaptar el estilo de vida durante el tratamiento para reducir la producción de ácido en el estómago. Por eso, evita los alimentos difíciles de digerir o irritantes para la pared gástrica (café, especias, alimentos ácidos, etc.). Procura también evitar el estrés, que influye en la secreción de ácido.
Si Helicobacter pylori es una bacteria patógena, otros microorganismos, en cambio, ofrecen múltiples beneficios. Es el caso de los probióticos, «bacterias buenas» que colonizan el sistema digestivo. Entre ellas, Lactobacillus reuteri es un aliado valioso para reducir la presencia de H. pylori en el estómago de las personas portadoras. Por eso lo elegimos como ingrediente estrella de nuestra fórmula L. Reuteri, especialmente diseñada para ayudarte a recuperar el bienestar digestivo.
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