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¿Cuáles son las contraindicaciones del ajo negro?

El ajo negro es un superalimento que se ha hecho un hueco en las mejores mesas del mundo gracias a sus sabores sutiles. ¡Pero también posee propiedades medicinales muy útiles! Muy rico en antioxidantes, antibacteriano, beneficioso para el sistema inmunitario, excelente para el sistema cardiovascular y dotado de propiedades para combatir el colesterol, se recomienda como suplemento a muchas personas. Sin embargo, hay que tener cuidado con su uso en algunos casos. Descubre todo sobre el ajo negro, sus contraindicaciones y efectos secundarios.

Lo que debes recordar:

  • El ajo negro es rico en antioxidantes y beneficia al corazón, al sistema inmunitario y al colesterol, pero requiere ciertas precauciones de uso. Sus efectos secundarios son poco frecuentes.
  • Está formalmente contraindicado en caso de porfiria, una enfermedad de la sangre que provoca intolerancia a los componentes químicos del ajo.
  • Su efecto anticoagulante obliga a evitar su suplementación en caso de trastornos de la coagulación, tratamientos anticoagulantes o antes de una intervención quirúrgica.
  • Se recomienda prudencia con los tratamientos para la tiroides, el VIH y la diabetes, así como con la palma enana americana, por las posibles interacciones.
  • Es apreciado en la cocina para preparar platos, picantes o no, y también se utiliza mucho en la salud natural en forma de complemento alimenticio (preferiblemente ecológico), que se toma durante varias semanas.

¿Qué es el ajo negro?

El ajo negro, también llamado ajo envejecido, ajo fermentado o aged black garlic en inglés, no es más que ajo blanco (allium sativum) que ha pasado por un proceso de envejecimiento acelerado.

Para ello, se coloca en un ambiente cálido y húmedo, lo que provoca la fermentación de su pulpa y una evolución de su textura, color y composición química. Al final de este proceso, los dientes adquieren un color negro carbón. Por tanto, el ajo negro no es una variedad particular de ajo, sino el resultado de una reacción química natural.

A diferencia del ajo blanco del que procede, el ajo envejecido ya no contiene alicina. Por eso no tiene el olor fuerte que se suele asociar al ajo ni conserva su sabor picante. Al contrario, su sabor es bastante suave, parecido al umami tan apreciado en la cocina japonesa. Pero los cambios no se limitan al sabor y al olor.

Durante el proceso de envejecimiento, los dientes también se han enriquecido en S-alil-cisteína (SAC), un compuesto químico antioxidante con numerosos beneficios para la salud.

Ajo negro: contraindicaciones absolutas y relativas

El ajo negro posee numerosas propiedades terapéuticas. Sin embargo, como cualquier complemento alimenticio, debe utilizarse con precaución en algunos casos.

La porfiria, una contraindicación absoluta del ajo negro

La porfiria es una enfermedad de la sangre que dio origen al mito de los vampiros. Se debe a una acumulación de porfirinas en el organismo, precursoras de una parte de la hemoglobina. Puede deberse a una intoxicación por metales pesados o ser congénita. Entre sus síntomas habituales se encuentra la alergia a ciertos componentes químicos del ajo. Por tanto, si padeces esta enfermedad, debes evitar consumir tanto ajo blanco como negro.

Contraindicación relativa del ajo negro en caso de trastornos de la coagulación

El ajo negro tiene un efecto anticoagulante moderado que ayuda a fluidificar la sangre. Por ello, está contraindicado si ya padeces un déficit de coagulación o si tomas medicamentos anticoagulantes, como antiagregantes plaquetarios, antagonistas de la vitamina K y otros. Evita también combinarlo con otras plantas anticoagulantes (ginseng, ginkgo biloba, sauce blanco, eleuterococo, haba tonka, etc.).

Debido a este efecto anticoagulante, también se desaconseja tomar ajo como complemento alimenticio durante la semana anterior a una intervención quirúrgica. Esto ayuda a reducir el riesgo de hemorragia y favorece la cicatrización. Por el mismo motivo, se desaconseja el uso terapéutico del ajo a las mujeres embarazadas. También hay que tener cuidado si padeces una úlcera gástrica o duodenal, ya que el ajo podría agravar las lesiones por su efecto sobre la coagulación.

Precauciones de uso y efectos adversos del ajo negro

Precauciones que conviene tener en cuenta si estás siguiendo un tratamiento

Cuando se toma en dosis terapéuticas, el ajo negro puede interactuar con los medicamentos recetados para los trastornos de la tiroides y con ciertos tratamientos utilizados para el VIH. También podría interactuar con Serenoa repens, o palma enana americana, un activo natural presente en algunos medicamentos y complementos alimenticios para tratar los trastornos de la próstata. También hay que tener en cuenta su efecto hipoglucemiante, que en raras ocasiones puede alterar la eficacia de los tratamientos para la diabetes.

Los raros efectos secundarios del ajo negro

Al margen de las contraindicaciones y precauciones de uso mencionadas, que solo afectan a grupos concretos de personas, el ajo negro tiene pocos efectos secundarios. El único que se le puede atribuir es una ligera aceleración del tránsito intestinal, que suele desaparecer poco después de empezar a tomarlo como suplemento.

Algunas contraindicaciones, ¡pero muchas propiedades beneficiosas!

Propiedades relacionadas con la presencia de S-alil-cisteína

El ajo blanco ya ofrece ciertos beneficios, pero durante el proceso de envejecimiento acelerado, los compuestos azufrados inestables que contiene se transforman en otros compuestos químicos, entre ellos la S-alil-cisteína (SAC) mencionada anteriormente. Hoy en día, este compuesto organosulfurado hidrosoluble se considera uno de los principales compuestos bioactivos del ajo envejecido.

Se estudia especialmente por sus propiedades antioxidantes y por su posible efecto sobre el sistema cardiovascular, la inflamación y la protección de las células frente al estrés oxidativo. Además, suele utilizarse como marcador para estandarizar los extractos de ajo envejecido empleados en estudios científicos o como suplementos naturales.

Beneficios atribuidos al ajo negro

A lo largo del tiempo, numerosos estudios han examinado las propiedades del ajo fermentado. La bibliografía científica recoge así diversos posibles beneficios de este producto:

  • Efecto antioxidante: sus compuestos azufrados y polifenólicos contribuirían a limitar el estrés oxidativo, con una actividad antioxidante superior a la del ajo fresco.
  • Salud cardiovascular: varios ensayos clínicos sugieren efectos favorables en algunos parámetros cardiovasculares, en particular en la regulación de la presión arterial, la integridad de los vasos sanguíneos y el perfil lipídico (colesterol, triglicéridos…).
  • Colesterol y triglicéridos: algunos estudios indican una reducción del colesterol LDL o de los triglicéridos, así como una mejora del colesterol HDL.
  • Inflamación: los estudios celulares y en animales muestran propiedades antiinflamatorias del ajo negro.
  • Hígado y protección celular: en estudios experimentales se observan propiedades hepatoprotectoras, relacionadas con su actividad antioxidante. Sin embargo, no es un tratamiento para las enfermedades hepáticas.

Además de su posible interés en naturopatía, el ajo negro también es muy apreciado en la cocina por su sabor único, suave y complejo. A veces se encuentra en la sección de frutas y verduras para dar un toque especial a distintos platos, picantes o no. Sin embargo, para aprovechar sus propiedades, lo más interesante es optar por cápsulas que contengan un extracto en polvo estandarizado en S-alil-cisteína.

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Lo que hay que recordar

La principal contraindicación formal mencionada para el ajo se refiere a la porfiria. Por precaución, las personas que padecen esta enfermedad deben evitar consumir tanto ajo fresco como ajo negro envejecido, ya sea en forma de dientes, polvo o cápsulas. En caso de duda, consulte a un profesional de la salud antes de utilizar este tipo de producto.

El ajo puede ejercer una acción sobre la agregación plaquetaria y así aumentar el riesgo de sangrado en algunas personas. Por lo tanto, se desaconseja la suplementación en caso de trastornos de la coagulación o de tratamiento anticoagulante en curso. Por precaución, se recomienda dejar de tomar suplementos a base de ajo en las semanas previas a una intervención quirúrgica.

En dosis concentradas, los extractos de ajo pueden interactuar con algunos medicamentos, en particular con los anticoagulantes y los antiagregantes plaquetarios, así como con algunos tratamientos antidiabéticos. Se han notificado otras interacciones medicamentosas con el ajo, por lo que conviene pedir consejo médico si se sigue un tratamiento regular.

El ajo negro suele tolerarse bien y provoca pocos efectos secundarios. Su fermentación y envejecimiento modifican los compuestos del ajo fresco, lo que le confiere, entre otras cosas, un sabor más suave y un olor mucho menos intenso. Sin embargo, un consumo elevado puede causar trastornos digestivos en algunas personas.