Helicobacter pylori

Helicobacter pylori y dolor de espalda: ¿hay alguna relación?

Helicobacter pylori es la bacteria responsable de la mayoría de los casos de úlcera gástrica o duodenal, así como del 80 % de los cánceres de estómago. Se desarrolla en las paredes gástricas, donde encuentra condiciones propicias para proliferar, ya que le gusta el medio ácido que proporciona el moco que las recubre. Este microbio provoca distintos trastornos digestivos relacionados con la inflamación y las lesiones que causa, pero también puede generar otras manifestaciones más atípicas que no están necesariamente relacionadas con el estómago. Por ejemplo, Helicobacter pylori y el dolor de espalda pueden estar relacionados. Te explicamos en qué casos.

Qué debes recordar:

  • Helicobacter pylori es una bacteria responsable de la mayoría de las úlceras gástricas y de muchos cánceres de estómago.
  • Provoca trastornos digestivos y, a veces, dolor de espalda cuando la úlcera irradia hacia atrás.
  • El dolor de espalda puede aparecer cuando la infección evoluciona hasta convertirse en una úlcera gastroduodenal, con síntomas más intensos.
  • El diagnóstico suele basarse en una gastroscopia con biopsia.
  • El tratamiento combina antibióticos y antiácidos, junto con estrictas precauciones alimentarias e higiénicas.
  • Como complemento, los probióticos pueden ayudar a reducir la carga bacteriana y favorecer el bienestar gástrico.

¿Por qué pueden estar relacionados Helicobacter pylori y el dolor de espalda?

Al inicio de la infección, H. pylori apenas se manifiesta, aunque se multiplica en la superficie de la mucosa gástrica. Cuando la proliferación alcanza cierto nivel, la bacteria provoca gastritis (inflamación de las paredes del estómago), que se manifiesta con distintos síntomas, como ardor de estómago, náuseas y vómitos, y dificultades para digerir (dispepsia). En esta etapa, es muy poco frecuente que el dolor de espalda esté relacionado con los trastornos digestivos.

Si no se trata, la gastritis puede degenerar al cabo de unos meses o años en una úlcera gastroduodenal. Se trata de una o varias llagas en la pared interna del estómago, generalmente en el antro gástrico (parte inferior) o en el duodeno, la primera sección del intestino delgado. La úlcera se caracteriza por síntomas similares a los de la gastritis, pero con dolores mucho más intensos.

En algunas personas, el dolor puede irradiarse hacia la parte posterior del órgano y sentirse en otra zona. El paciente que padece una úlcera puede quejarse de dolor de espalda, aunque a veces no le duela el estómago. Otros indicios que pueden hacer sospechar una úlcera: en el caso de una úlcera gástrica, comer intensifica el dolor, mientras que, si la úlcera es duodenal, lo alivia.

Si te identificas con este cuadro o si el dolor de espalda va acompañado de otros trastornos digestivos, es importante que consultes a tu médico para obtener un diagnóstico fiable. Otros trastornos viscerales también pueden ser la causa, como una enfermedad del colon, un problema pancreático o cálculos renales.

Tratamiento y precauciones en caso de úlcera gastroduodenal

Si se sospecha de una úlcera, el médico suele prescribir una prueba para confirmar el diagnóstico. En muchos casos, se trata de una gastroscopia con biopsia, que permite tomar células del estómago para examinarlas y descartar el riesgo de cáncer. Una vez confirmado el diagnóstico, el tratamiento consiste en tomar una combinación de antibióticos y un antiácido durante 10 días.

Durante este periodo, así como mientras se espera el resultado de la prueba, es fundamental cuidar la mucosa gástrica para no agravar la úlcera. Esta puede complicarse y provocar una perforación del órgano que dé lugar a una peritonitis, una hemorragia digestiva, una anemia o una estenosis pilórica (estrechamiento del conducto que comunica el estómago con el intestino delgado).

Tanto si sufres dolor de espalda como molestias digestivas, evita tomar aspirina y antiinflamatorios no esteroideos (AINE), ya que pueden provocar el sangrado de la úlcera y hacer que se profundice. Si es posible, elimina el tabaco y los alimentos y bebidas agresivos para la mucosa: alcohol, café, té, chile, pimienta, grasas saturadas, alimentos ácidos, etc. Da preferencia a las bebidas ricas en bicarbonatos, los alimentos con un alto contenido de antioxidantes, así como los yogures y productos fermentados que aportan probióticos.

Para ayudar a tu mucosa gástrica y favorecer que recupere su integridad más rápidamente, puedes optar por nuestro complemento alimenticio L. Reuteri (antes Pylo Balance), que contiene probióticos, entre ellos Lactobacillus reuteri. Esta cepa ha demostrado su eficacia para reducir la carga bacteriana en caso de infección por Helicobacter pylori. Esta fórmula, pensada para el bienestar gástrico, también contiene las cepas Lactobacillus rhamnosus y Lactobacillus plantarum.