
¿Se pueden tomar probióticos y antibióticos al mismo tiempo?
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Si bien la administración de antibióticos permite combatir eficazmente las enfermedades infecciosas, también destruye las bacterias beneficiosas de la microbiota. A veces, esto provoca trastornos intestinales o micosis digestivas e íntimas. Los probióticos pueden ayudar a restablecer el equilibrio. Pero ¿se pueden tomar probióticos y antibióticos al mismo tiempo?
Lo que hay que recordar:
- Además de eliminar las bacterias patógenas, los antibióticos también destruyen las bacterias y levaduras beneficiosas de la microbiota, lo que altera las defensas naturales y la digestión.
- Su toma puede provocar trastornos como diarrea, hinchazón y micosis.
- Combinar probióticos con antibióticos puede prevenir las molestias digestivas y las infecciones por Clostridium difficile, sobre todo en niños y en personas que ya hayan tenido estos problemas.
- Para maximizar el efecto de los probióticos, hay que tomarlos con dos horas de diferencia respecto a los antibióticos y combinarlos con prebióticos.
Las consecuencias de un tratamiento con antibióticos para la microbiota
Para tratar ciertas enfermedades, el médico puede recetarte antibióticos. Sin embargo, estos medicamentos, eficaces contra las infecciones bacterianas, no distinguen entre los microorganismos patógenos y las bacterias y levaduras beneficiosas que componen la microbiota, los famosos probióticos.
Cuando están presentes en cantidad suficiente, estos últimos forman una barrera de defensa natural contra los virus, los alérgenos y las bacterias nocivas en la boca, el intestino, la vagina y la vulva. En el aparato digestivo, la flora intestinal facilita la digestión y la absorción de los nutrientes que aporta la alimentación.
Al empobrecer la flora intestinal e íntima, los antibióticos pueden provocar diarrea, hinchazón y, a veces, micosis digestivas, vaginales o vulvares debidas a la proliferación de Candida albicans. Este tipo de trastornos puede aparecer durante cualquier tratamiento con antibióticos, pero sobre todo después de un tratamiento con antibióticos de amplio espectro, como la amoxicilina o la penicilina.
Por lo general, estos efectos secundarios son temporales y la población de microorganismos vivos de la microbiota intestinal recupera el equilibrio en unas semanas. Pero quizá te preguntes si administrar probióticos y antibióticos simultáneamente podría ayudar a prevenir este tipo de manifestaciones.
Tomar probióticos y antibióticos al mismo tiempo: ¿es buena idea?
Aunque el tratamiento con antibióticos altera considerablemente la composición de la microbiota, los trastornos del tránsito intestinal o las micosis no aparecen sistemáticamente. Tomar probióticos y antibióticos al mismo tiempo puede ser útil para las personas que ya hayan sufrido este tipo de molestias y también para los niños.
Hoy en día, cada vez es más habitual combinar la administración de un antibiótico con una prescripción de probióticos por vía oral. Estos últimos ayudan, en efecto, a la flora intestinal a resistir mejor las alteraciones provocadas por el tratamiento con antibióticos. Su utilidad se ha demostrado, en particular, en el tratamiento de la diarrea causada por la toma de antibióticos en niños.
Los estudios realizados en este ámbito también han demostrado el efecto beneficioso de los probióticos para prevenir la diarrea y las infecciones por Clostridium difficile. Se trata de una complicación poco frecuente, pero grave, de los antibióticos, provocada por la bacteria del mismo nombre, que causa colitis. Los más estudiados hasta la fecha son los fermentos lácticos de la familia de los lactobacilos (en particular, Lactobacillus Rhamnosus GG) y las levaduras activas Saccharomyces boulardii.
Cómo optimizar la toma de probióticos durante un tratamiento con antibióticos
Una alimentación rica en probióticos
Para enriquecer el ecosistema intestinal, puedes obtener probióticos del grupo de los fermentos lácticos en productos lácteos, como los yogures y algunos quesos, o en alimentos lactofermentados, como el chucrut. También los encontrarás en bebidas fermentadas, como el kéfir, o en forma de levadura de cerveza.
Enriquecer las comidas con fibras prebióticas
Para ayudar a los microorganismos beneficiosos a multiplicarse, también puedes incorporar prebióticos a tu alimentación: son fibras que sirven de alimento a los probióticos. Se encuentran, en particular, en las verduras, las frutas y los cereales integrales.
Optar por un complemento alimenticio
La forma más sencilla de diversificar y renovar la flora intestinal mientras se sigue un tratamiento con antibióticos es tomar complementos alimenticios en cápsulas o en polvo. Elige productos con más de 10.000 millones de microorganismos por dosis, como nuestra fórmula Probio+.
No tomar los probióticos y los antibióticos a la misma hora del día
Aunque puede ser conveniente tomar probióticos y antibióticos al mismo tiempo, no se recomienda tomarlos a la misma hora del día. Para que los probióticos actúen de forma óptima y ayuden a restablecer una buena digestión y a reforzar el sistema inmunitario, es preferible tomarlos con dos horas de diferencia respecto al tratamiento con antibióticos. De esta forma, es menos probable que el tratamiento con antibióticos reduzca los efectos beneficiosos de los microorganismos vivos. En resumen, aunque los antibióticos son indispensables para curar algunas enfermedades, pueden tener efectos perjudiciales en la microbiota. Los probióticos, por su parte, tienen muy pocos efectos secundarios y pueden reequilibrar la flora intestinal. ¿Se pueden tomar probióticos y antibióticos al mismo tiempo? ¡Nuestra respuesta es un rotundo sí!







