
Helicobacter pylori y síntomas relacionados con su proliferación
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Helicobacter pylori es una bacteria con forma de hélice que, a diferencia de la mayoría de los demás microorganismos, prefiere especialmente el pH bajo del estómago. Al proliferar en las paredes gástricas, a pesar de su elevada acidez, H. pylori causa diversos trastornos digestivos que pueden llegar a provocar una úlcera gastroduodenal e incluso cáncer gástrico. Por eso, es muy importante detectar su presencia. Analizamos Helicobacter pylori y los síntomas relacionados con su proliferación.
Lo que hay que recordar:
- La infección por Helicobacter pylori puede causar trastornos gástricos, vómitos, dolores atípicos y fatiga.
- Si no se trata, puede evolucionar a una úlcera o, en raras ocasiones, a cáncer de estómago.
- La detección de H. pylori se realiza mediante una gastroscopia con biopsia, especialmente si hay antecedentes de úlcera.
- La infección suele tratarse con antibióticos e inhibidores de la bomba de protones (IBP) para reducir la acidez y favorecer la curación.
- Algunos probióticos, como Lactobacillus reuteri, también pueden ayudar a reducir la presencia de H. pylori en el estómago.
Reconocer los síntomas relacionados con Helicobacter pylori
En Francia, la bacteria Helicobacter pylori es muy frecuente en todos los grupos de edad, independientemente del sexo. Afecta a entre el 15 y el 30 % de la población, es decir, a unos 17 millones de franceses.
Es fácil contagiarse, a menudo desde la infancia dentro del entorno familiar. Sin embargo, la infección por H. pylori no se manifiesta hasta varios años después. A veces, se pasan por alto los primeros síntomas porque la persona afectada puede atribuirlos a otra causa.
La infección por Helicobacter pylori provoca necesariamente una inflamación de la mucosa gástrica, que causa diversos trastornos. Esta gastritis puede manifestarse mediante diversos síntomas que aparecen de forma progresiva o repentina, según el caso:
- Dolores gástricos con sensación de ardor, a menudo en la boca del estómago
- Sensación de pesadez durante la digestión
- Dolores abdominales
- Hinchazón y eructos
- Náuseas y vómitos, a veces hasta el punto de perder el apetito
¿Puede la bacteria Helicobacter pylori provocar complicaciones?
Si no se trata, la inflamación causada por H.pylori puede evolucionar a patologías más graves, como una úlcera gástrica, es decir, una herida en la pared interna del estómago. Esta afección también puede afectar al duodeno, la primera parte del intestino delgado. En los casos más graves, una úlcera sin tratar puede llegar a perforar la pared gástrica, lo que a su vez puede provocar una peritonitis. En aproximadamente el 1 % de los casos, la infección por H. pylori sin tratar puede derivar en cáncer de estómago.
Algunos síntomas de alerta y antecedentes deben llevar a consultar a un médico, en particular:
- Dolores que empeoran al comer (en caso de úlcera gástrica) o que, por el contrario, se alivian al comer (úlcera duodenal)
- Pérdida de peso relacionada con la disminución del apetito
- Fatiga crónica
- Antecedentes de úlcera gástrica o duodenal o de cáncer digestivo, incluidos los antecedentes familiares
- Anemia ferropénica o déficit de vitamina B12 sin causa conocida
- Sangre en el vómito o las heces (heces negras y malolientes)
Paradójicamente, el dolor de una úlcera a veces se siente en la espalda. Es lo que se conoce como dolor referido.
¿Cómo confirmar que Helicobacter pylori es responsable de los trastornos?
Cuando los trastornos persistentes sugieren una afección estomacal, es importante detectar con precisión su origen. Durante la consulta, el médico comienza por analizar los síntomas descritos, los antecedentes personales y familiares, así como algunos factores que pueden agravarlos, como el uso prolongado de antiinflamatorios o antibióticos.
En muchos pacientes, la presencia de la bacteria se confirma mediante pruebas complementarias específicas. El gastroenterólogo puede recomendar una gastroscopia con biopsia, especialmente si se sospecha de una úlcera o hay antecedentes de riesgo. Esta prueba permite observar directamente la mucosa e identificar la presencia de la bacteria de forma fiable.
En algunos casos, también puede proponerse una prueba del aliento con urea marcada. Es una opción menos invasiva para confirmar la presencia de la bacteria y, sobre todo, comprobar que se haya eliminado tras el tratamiento. A veces, puede ser útil realizar una segunda prueba para asegurarse de que la bacteria se haya erradicado por completo.
En la práctica, no todos los pacientes siguen el mismo proceso diagnóstico. Cuando los primeros resultados no son concluyentes, puede proponerse una segunda prueba para detectar mejor la presencia de la bacteria. Esta precaución permite evitar la prescripción innecesaria de antibióticos y limitar sus posibles efectos secundarios.
¿Cómo eliminar la bacteria H. pylori?
Durante la consulta, el médico evalúa los síntomas y prescribe las pruebas complementarias necesarias para confirmar la presencia de Helicobacter pylori.
Identificar la infección por esta bacteria es especialmente importante si se toman antiinflamatorios no esteroideos (AINE), aspirina o si el paciente ya padece cáncer digestivo o púrpura trombocitopénica inmunitaria.
Una vez establecida la relación entre Helicobacter pylori y los síntomas, el tratamiento farmacológico habitual consiste en tomar antibióticos junto con un inhibidor de la bomba de protones (IBP), un medicamento que reduce la acidez del estómago. Este tratamiento es eficaz en 9 de cada 10 casos.
Helicobacter pylori y sus síntomas: consejos para recuperar el bienestar digestivo
Para prevenir la aparición de una gastritis o aliviar el dolor si ya la tienes, puedes hacer varias cosas. En primer lugar, evita automedicarte sin precaución, especialmente con AINE (aspirina, ibuprofeno, diclofenaco, ketoprofeno, etc.). Estas moléculas solo aceleran el deterioro de las paredes gástricas.
Deja de fumar, si es posible. Las situaciones estresantes y la falta de sueño también pueden agravar la gastritis. En cuanto a la alimentación, reparte las comidas a lo largo del día para que no sean demasiado abundantes y así limitar la hipersecreción de ácido. No te acuestes justo después de comer y evita beber mientras comes para no distender el estómago.
Evita los alimentos y bebidas que puedan irritar la mucosa: guindillas, especias picantes, alcohol, té, café, chocolate y alimentos grasos. A veces se recomienda la leche para aliviar el estómago, pero es un error. Aunque su sabor sea suave, la leche se vuelve muy ácida una vez que llega al aparato digestivo.
En cambio, no dejes de consumir miel y yogures ricos en prebióticos y probióticos, que ayudan a cicatrizar la mucosa gástrica.
¡Hablemos precisamente de los probióticos!
Lactobacillus reuteri, un fermento láctico probiótico, ha demostrado ser eficaz para reducir la cantidad de bacterias Helicobacter pylori en el estómago. Al «adherirse» a ellas, favorece su eliminación y reduce así la carga bacteriana. Puedes encontrar este valioso aliado en nuestra fórmula L. Reuteri, combinada con otras dos cepas de probióticos que aportan numerosos beneficios al sistema digestivo.







