mycose intestinale

¿Cómo tratar una micosis intestinal o digestiva?

A veces poco conocida, pero siempre fuente de un importante malestar digestivo, la micosis intestinal es una afección benigna y relativamente fácil de tratar. Estos son los aspectos que debes conocer para tratar una infección fúngica intestinal o digestiva.

Lo que debes recordar:

  • La micosis intestinal se desarrolla cuando los probióticos ya no controlan el crecimiento de Candida albicans en el colon.
  • Se manifiesta con trastornos del tránsito intestinal: estreñimiento, diarrea, dolor abdominal, hinchazón, gases, náuseas y vómitos. La fatiga crónica, el aumento de las alergias, las intolerancias alimentarias y las infecciones frecuentes también pueden ser indicios de candidiasis intestinal.
  • El tratamiento habitual de esta afección incluye antifúngicos orales y, en algunos casos, de uso tópico.
  • Restablecer el equilibrio de la flora intestinal mediante el aporte de probióticos es esencial para prevenir las recaídas. Además de adaptar la alimentación, tomar complementos alimenticios como Probio+ ayuda a reequilibrar el microbiota y a reforzar las defensas naturales.

¿Cómo identificar una micosis intestinal?

La micosis intestinal aparece cuando las levaduras patógenas empiezan a proliferar en gran número en el tubo digestivo y, más concretamente, en el colon. Por lo general, este tipo de infección fúngica se debe a un hongo microscópico llamado Candida albicans.

Este vive de forma natural en el intestino grueso, donde se encuentra en cantidades muy pequeñas. Normalmente, los probióticos encargados de proteger el sistema digestivo frente a la proliferación de microbios, levaduras y hongos impiden que se desarrolle. Sin embargo, a veces no consiguen cumplir su función y Candida albicans se multiplica de forma anormal.

Cuando la candidiasis intestinal no se trata a tiempo, el hongo se extiende poco a poco a otros órganos adyacentes. A medio plazo, puede infectarse todo el sistema digestivo, desde la boca hasta el ano. En ese caso, se habla de micosis digestiva.

Esta se manifiesta con diversos síntomas relacionados con el tránsito intestinal y la digestión, entre ellos:

  • Estreñimiento o, por el contrario, diarrea
  • Dolor abdominal
  • Sensación de hinchazón
  • Gases intestinales
  • Náuseas y vómitos

También pueden aparecer otros síntomas más generales o directamente relacionados con la función del microbiota intestinal en el sistema inmunitario, como los siguientes:

  • Fatiga crónica
  • Aumento de la frecuencia e intensidad de las alergias
  • Aparición o intensificación de intolerancias y alergias alimentarias
  • Infecciones víricas o bacterianas más frecuentes

Cómo tratar la candidiasis digestiva: el tratamiento médico habitual

La gran variedad de manifestaciones de una micosis digestiva puede dificultar su identificación. Algunas personas llevan mucho tiempo padeciendo esta infección fúngica sin saberlo. Para diagnosticar la candidiasis intestinal, lo más recomendable es consultar con un médico. Este podrá descartar otras posibles causas de los síntomas mencionados.

Una vez establecido el diagnóstico, el tratamiento habitual consiste en tomar por vía oral un medicamento antifúngico, en cápsulas o comprimidos. Los antifúngicos en solución líquida permiten tratar de forma más específica la boca, la garganta y el esófago. Si aparecen signos de proliferación de Candida albicans en el exterior (ano, genitales), puedes aplicar una crema antimicótica para tratar localmente las lesiones.

Al finalizar el tratamiento antifúngico, en principio se erradica Candida albicans y los trastornos digestivos se alivian progresivamente. Sin embargo, la desaparición de esta levadura patógena no significa que el sistema inmunitario se haya recuperado lo suficiente para evitar las recaídas.

Tratamiento natural de base para la micosis intestinal y digestiva

La proliferación descontrolada de Candida albicans en los órganos digestivos está siempre relacionada con un desequilibrio de la flora intestinal. En efecto, cuando disminuye la población de bacterias lácticas que la componen, los hongos microscópicos pueden colonizar la mucosa del colon. Por eso, es necesario restablecer la superioridad numérica de los probióticos para evitar que la micosis intestinal reaparezca, incluso después de seguir correctamente un tratamiento antifúngico.

En el tracto digestivo encontramos bacterias y levaduras beneficiosas pertenecientes a distintas familias: lactobacilos, bifidobacterias, estreptococos, lactococos y saccharomyces. Para repoblar el microbiota intestinal y recuperar su capacidad para luchar contra los microorganismos patógenos, es necesario elegir una mezcla de estas cepas bacterianas. Estas contribuyen a la defensa de las mucosas digestivas mediante distintos mecanismos: secreción de ácido láctico, liberación de sustancias antibacterianas, producción de una biopelícula protectora, etc.

Nuestro complemento alimenticio Probio+ aporta 60 mil millones de bacterias lácticas al día. Cultivadas en Francia, estas bacterias beneficiosas de alta calidad proceden de 10 cepas cuidadosamente seleccionadas entre las más eficaces para reequilibrar la flora intestinal natural. Son ideales para prevenir la proliferación anormal de Candida albicans y evitar las micosis intestinales y digestivas recurrentes.

Adaptar la alimentación y el estilo de vida para mantener el equilibrio del microbiota intestinal

Además de tomar probióticos en forma de complementos alimenticios, la composición de tus comidas contribuye a mantener una flora intestinal diversa y equilibrada. En particular, se recomienda seguir una alimentación variada, rica en verduras, frutas, legumbres y cereales integrales. Las fibras que contienen sirven, en algunos casos, de sustrato para las bacterias intestinales beneficiosas y, por tanto, favorecen su desarrollo y el mantenimiento de un microbiota sano.

Por el contrario, conviene limitar el consumo excesivo de azúcares refinados y alimentos ultraprocesados. En efecto, una alimentación demasiado rica en azúcares simples puede perjudicar el equilibrio de la flora digestiva. Los alimentos fermentados, como los yogures con bacterias lácticas o el kéfir, también son fuente de probióticos naturales. Por último, una hidratación adecuada favorece el buen funcionamiento del tránsito intestinal y complementa estas medidas para mantener el bienestar digestivo a largo plazo.

Sin embargo, no es necesario eliminar por completo los carbohidratos ni seguir una dieta «anticándida» especialmente restrictiva. Por lo general, estas sencillas medidas bastan para preservar el equilibrio general del organismo. Además, procura evitar las situaciones de estrés, que pueden influir en la composición del microbiota, y limita al máximo el consumo de tabaco y alcohol.

Lo que hay que recordar

Una infección fúngica intestinal puede provocar distintos trastornos digestivos: hinchazón, gases, dolor abdominal, estreñimiento, diarrea, náuseas o vómitos. También puede fatiga crónica, infecciones más frecuentes o un aumento de las intolerancias y alergias alimentarias .

Debido a que los síntomas son poco específicos, es preferible consultar a un profesional de la salud para confirmar el diagnóstico y descartar otras causas. El tratamiento suele basarse en la toma de un medicamento antifúngico por vía oral, que puede complementarse con un tratamiento local cuando hay otras zonas afectadas.

El tratamiento antifúngico permite eliminar Candida albicans, pero no corrige necesariamente el desequilibrio de la flora intestinal que ha favorecido su proliferación. Restaurar un microbiota equilibrado después del tratamiento contribuye, por tanto, a limitar el riesgo de recurrencia de las micosis y a restablecer el bienestar digestivo de forma más eficaz.

Es recomendable elegir un complemento que combine varias cepas de probióticos, especialmente lactobacilos y bifidobacterias, para favorecer la diversidad de la microbiota. Probio+ combina así 10 cepas seleccionadas y aporta 60.000 millones de fermentos lácticos al día.