Douleurs abdominales

¿Qué es la candidiasis esofágica?

Entre las micosis del tubo digestivo, la candidiasis esofágica no es la más conocida, pero tiene un efecto devastador en la calidad de vida. ¿Qué es la candidiasis esofágica? ¿Cuáles son sus síntomas y cómo se trata? Aquí te lo contamos.

Lo que debes recordar:

  • La candidiasis esofágica es una infección fúngica digestiva causada por Candida albicans. Esta levadura prolifera cuando se produce un desequilibrio de la microbiota intestinal.
  • Se manifiesta con trastornos digestivos y, a veces, inflamación del esófago y dolor de garganta.
  • El tratamiento se basa en antifúngicos orales, pero es fundamental restablecer la flora intestinal para evitar las recaídas.
  • Nuestra fórmula Probio+ contiene 10 cepas probióticas cultivadas en Francia para reforzar la microbiota de forma natural.

Candidiasis esofágica: definición sencilla

La candidiasis esofágica es una forma de micosis digestiva causada por hongos microscópicos del género Candida albicans. En la mayoría de los casos, aparece tras una infección fúngica que comienza en el colon y se extiende progresivamente al conjunto del tubo digestivo, incluido el esófago.

Causas de la micosis del esófago

Candida albicans vive de forma natural en distintas partes del organismo. Una de ellas es el intestino grueso, donde esta levadura representa solo una minoría de los microorganismos vivos presentes.

En el colon habitan numerosas bacterias y levaduras, la mayoría de ellas agentes probióticos que forman parte del sistema inmunitario. Los probióticos intestinales, pertenecientes al grupo de los fermentos lácticos, suelen ser lactobacilos, estreptococos, lactococos, bifidobacterias o saccharomyces.

Estas bacterias y levaduras beneficiosas forman un ecosistema llamado microbiota, cuya función es optimizar los mecanismos de la digestión y crear un entorno hostil para el desarrollo de los microbios y hongos que causan enfermedades.

Cuando los probióticos escasean, los gérmenes patógenos pueden multiplicarse y colonizar el intestino y, después, los órganos digestivos cercanos. Así, la candidiasis va ascendiendo poco a poco hasta el esófago y, finalmente, llega a la cavidad bucal, donde provoca muguet (micosis de la boca).

Varios factores pueden favorecer un desequilibrio de la flora intestinal y, por tanto, la proliferación de Candida albicans:

  • consumo de antibióticos o corticoides
  • alimentación demasiado rica en azúcares
  • estrés
  • contaminación
  • consumo de sustancias tóxicas (alcohol, tabaco, drogas)
  • defensas inmunitarias debilitadas por una enfermedad (como el VIH) o por un tratamiento farmacológico (inmunosupresores, quimioterapia…)

Síntomas de la candidiasis esofágica

Como la candidiasis del esófago rara vez aparece por sí sola, la infección por Candida albicans suele manifestarse con síntomas relacionados con otros órganos del aparato digestivo:

  • Trastornos del tránsito intestinal: estreñimiento, diarrea, hinchazón, gases
  • Ardor de estómago
  • Náuseas y vómitos
  • Reflujo gastroesofágico (acidez)
  • Dolor abdominal
  • Lesiones en la cavidad bucal, en particular manchas blancas en la lengua o en las mucosas de las mejillas

También pueden aparecer otros síntomas más específicos de una afección del esófago:

  • Esofagitis (inflamación del esófago),
  • Dolor de garganta debido a la progresión de la candidiasis hacia la boca
  • Dificultad para tragar, acompañada o no de dolor
  • Pérdida de peso, poco frecuente pero posible, debido a la dificultad para alimentarse correctamente

En todas las formas de candidiasis, ya se trate de una micosis íntima o digestiva, pueden aparecer otros síntomas más generales:

  • Cansancio crónico frecuente
  • Fiebre (posible signo de una sobreinfección)
  • Alergias más frecuentes o intensas
  • Aumento de las intolerancias y alergias alimentarias
  • Aumento de las infecciones víricas y bacterianas

¿Cómo se diagnostica la candidiasis esofágica y qué complicaciones pueden aparecer?

El diagnóstico de la candidiasis esofágica suele basarse en la observación clínica de las lesiones y en pruebas realizadas en la mucosa esofágica. Por ejemplo, el médico puede solicitar una endoscopia para identificar la presencia de placas blanquecinas, dolorosas o no, en el tubo digestivo. A veces, estas van acompañadas de manchas visibles en la boca o en otras zonas de las mucosas digestivas.

Para confirmar el origen de los trastornos, se puede realizar un cultivo de muestras bucales y esofágicas. Esta prueba permite identificar el género al que pertenecen las levaduras responsables de la candidiasis.

En algunos casos más graves, la infección puede extenderse a otros tejidos, en particular a las zonas de la piel alrededor de la boca o al otro extremo del tubo digestivo, en la zona del ano. Por ello, es importante examinar también la piel.

En pacientes vulnerables e inmunodeprimidos, especialmente en el entorno hospitalario, es indispensable identificar y tratar la infección con rapidez. De hecho, existe un riesgo poco frecuente, pero grave, de que las levaduras se propaguen por el torrente sanguíneo. En estos casos complicados, puede ser necesario administrar antifúngicos por vía intravenosa.

¿Cómo se trata la candidiasis esofágica?

El tratamiento habitual de la micosis esofágica consiste en la prescripción de un tratamiento antifúngico por vía oral, como el fluconazol. Existen medicamentos antimicóticos en cápsulas y comprimidos, pero suele preferirse la forma líquida, ya que las soluciones antifúngicas suelen estar formuladas para recubrir las mucosas de la boca, la garganta y el esófago.

Así, permiten un tratamiento local y sistémico con un solo producto. En algunos casos, se prescribe un tratamiento antibiótico para prevenir una posible sobreinfección. Si la piel está afectada, especialmente alrededor de los labios, también se puede recetar una crema de aplicación local.

Para evitar las recaídas, existe un remedio sencillo y natural que ayuda a reequilibrar la microbiota intestinal para que proteja el organismo y el tubo digestivo, en particular frente a una nueva infección por Candida albicans. Se trata de la toma de probióticos por vía oral.

Nuestro complemento alimenticio Probio+ contiene 10 cepas de fermentos lácticos de gran calidad, cultivadas en Francia y seleccionadas cuidadosamente por sus beneficios para la flora intestinal. Son una solución segura y saludable para restablecer la microflora intestinal y prevenir las recaídas de candidiasis esofágica.

Lo que hay que recordar

Algunas situaciones favorecen la multiplicación excesiva de estas levaduras que están presentes de forma natural en el cuerpo. La toma repetida de antibióticos, que modifica ciertos equilibrios microbianos, es una causa frecuente de esta afección. Una alimentación muy rica en azúcares, el estrés, el tabaco o incluso el alcohol también pueden influir. En algunos pacientes, una disminución de las defensas inmunitarias (por ejemplo, en caso de VIH o de toma de medicamentos inmunosupresores) también aumenta el riesgo de infección. En ciertos contextos médicos particulares, especialmente en pacientes hospitalizados portadores de catéteres, el riesgo de formas más graves aumenta con la diseminación de la infección por el torrente sanguíneo.

Esta situación puede provocar molestias al tragar, sensación de ardor detrás del esternón, náuseas o dificultades para comer con normalidad. Cuando la afección se extiende hasta la boca, puede aparecer candidiasis oral , con placas blanquecinas en la lengua, los labios u otras zonas de la mucosa bucal, a veces acompañadas de sensaciones dolorosas. Según el caso, un médico puede solicitar pruebas y análisis complementarios, en particular un cultivo de muestras bucales y esofágicas, para confirmar el origen de los trastornos.

El tratamiento suele basarse en el uso de medicamentos antifúngicos, como el fluconazol, por ejemplo. Si hay zonas de la piel afectadas, especialmente alrededor de la boca, también puede considerarse la aplicación de una crema . En algunas situaciones hospitalarias, puede considerarse la administración intravenosa. Para reducir el riesgo de recaída, es útil actuar sobre los factores favorecedores : limitar los azúcares, controlar el uso de antibióticos cuando sea posible y mantener un estilo de vida saludable. La candidiasis recurrente o las infecciones frecuentes justifican una consulta médica.