
¿Cuáles son los síntomas de una infección vaginal?
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¿Llevas un tiempo sufriendo molestias íntimas? Puede deberse a una infección causada por hongos microscópicos, una bacteria o un virus. En este artículo repasamos los distintos tipos de infección vaginal, sus síntomas y su tratamiento.
Infección vaginal: síntomas distintos según su origen
¿Qué tipos de infecciones vaginales hay?
La vagina y, por extensión, la vulva están pobladas de bacterias beneficiosas llamadas probióticos. Se trata principalmente de lactobacilos, bacterias lácticas que representan el 90 % de la flora íntima (o flora de Döderlein). Este término designa el conjunto de microorganismos que viven en la superficie de las mucosas vaginales y vulvares. El 10 % de la flora genital que no está formado por probióticos comprende distintos microbios, levaduras (hongos) y virus que no causan ningún problema mientras se encuentren en minoría.
Por desgracia, a veces los probióticos dejan de estar presentes en cantidad suficiente para mantener bajo control los microorganismos patógenos. Esto puede ocurrir tanto si estos últimos están presentes de forma natural en la flora como si se transmiten durante las relaciones sexuales o por contacto con superficies contaminadas. Hay tres tipos de infecciones que pueden afectar a la zona genital:
- La infección fúngica o micosis, que aparece cuando los hongos microscópicos proliferan en la región vulvovaginal
- La infección bacteriana o vaginosis bacteriana, causada por una bacteria
- La infección vírica, que se desarrolla cuando se contrae un virus
Signos de una micosis íntima
La micosis vaginal es, sin duda, la infección genital más conocida y también la más frecuente entre las mujeres. De hecho, afecta al 75 % de ellas en algún momento de su vida. En 8 de cada 10 casos la provoca un hongo llamado Candida albicans y se reconoce fácilmente por estos signos característicos:
- Picor intenso y persistente en la vagina, la vulva y el perineo; se conoce como prurito
- Secreciones vaginales blanquecinas y espesas, pero sin olor (no hay que confundirlas con el flujo blanco, que no tiene nada de patológico)
- Sensación de ardor al orinar o durante las relaciones sexuales
- Edema de la vulva
Síntomas de una infección bacteriana
La vaginosis bacteriana puede presentar los mismos síntomas que la micosis, pero se diferencia por el aspecto de las secreciones vaginales. Cuando un microbio infecta la vagina, el flujo no es espeso y suele ser bastante líquido. Pero, sobre todo, tiene un color grisáceo y un olor especialmente desagradable, parecido al del pescado. Las bacterias que más a menudo causan infecciones ginecológicas son Chlamydia Trachomatis, Trichomonas Vaginalis y Neisseria Gonorrhoeae.
Trastornos relacionados con una infección vírica
Una de las infecciones víricas más conocidas es, sin duda, el herpes genital. Se manifiesta mediante pequeñas vesículas, es decir, pequeñas ampollas llenas de líquido que aparecen en las mucosas. Las vesículas presentes en la vulva suelen ser dolorosas, pero las que se forman en la vagina pueden no doler. Se trata de una infección de transmisión sexual (ITS).
Otro tipo de virus puede afectar a la zona genital: el virus del papiloma humano (VPH). Hay alrededor de un centenar, la mayoría de los cuales no son especialmente peligrosos. Sin embargo, más de una decena de tipos de VPH son cancerígenos. En particular, los VPH 16 y 18 están implicados en el 70 % de los cánceres de cuello uterino. Por eso es muy importante consultar con el ginecólogo si tienes molestias íntimas recurrentes o sin explicación.
¿Cómo se diagnostica una infección vaginal?
El médico diagnostica una micosis vaginal cuando se presentan los signos mencionados anteriormente. Si persisten las dudas sobre el origen de los síntomas, se puede tomar una muestra ginecológica para analizarla e identificar la presencia de una bacteria o un virus y adaptar el tratamiento médico.
¿Cómo se trata una infección genital?
El tratamiento de una infección genital depende de su naturaleza. La micosis íntima suele tratarse fácilmente con un óvulo antifúngico que se introduce en la vagina y una crema antimicótica que se aplica en la vulva. En cambio, una infección bacteriana se trata con un antibiótico específico, recetado por el médico de cabecera o el ginecólogo. En caso de infección vírica, las medidas que hay que tomar dependen del virus. Para determinarlo, es imprescindible consultar con un médico. Mantener una higiene íntima impecable también es esencial, sea cual sea la naturaleza de la infección.
Reducir el riesgo de desarrollar una infección vaginal y sus síntomas
Puedes limitar el riesgo de desarrollar una infección vaginal y reforzar la flora íntima, también llamada microbiota, tomando probióticos por vía oral. Esto funciona especialmente bien para reducir la aparición y las recaídas de la micosis, así como para evitar el empobrecimiento de la microbiota después de tomar antibióticos. Por supuesto, los probióticos no pueden sustituir en ningún caso un tratamiento farmacológico recetado por el médico, y menos aún en caso de infecciones bacterianas o víricas. ¡Pero pueden ayudarte a recuperar antes el bienestar íntimo!
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