
¿Cómo tratar la candidiasis durante el embarazo?
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La infección por Candida albicans es una afección benigna, pero molesta. Es frecuente durante el embarazo. ¿Por qué es más común en esta etapa de la vida? ¿Cómo tratar la candidiasis en una embarazada sin poner en riesgo al bebé? ¡Te lo contamos todo!
Lo que debes recordar:
- La infección por Candida albicans es frecuente durante el embarazo debido a los cambios hormonales e inmunitarios.
- Provoca picor, irritación, flujo espeso y blanquecino, y dolor durante las relaciones sexuales o al orinar.
- Durante el embarazo, solo un médico puede prescribir un tratamiento local adecuado; los medicamentos orales suelen estar contraindicados.
- Para prevenir las recaídas: mantén una higiene íntima suave, evita la maceración y consume probióticos.
La candidiasis durante el embarazo
La microbiota íntima reúne bacterias beneficiosas y levaduras probióticas. Pero también contiene algunos gérmenes patógenos, como Candida albicans, un hongo microscópico. Mientras haya una gran cantidad de probióticos en la flora vaginal, Candida albicans no supone ningún problema. Sin embargo, cuando se altera la composición de la microbiota, puede ocurrir que los probióticos no sean suficientes. Entonces, permiten que este pequeño hongo parásito se multiplique en la superficie de la mucosa de la vagina y la vulva. Es lo que se conoce como candidiasis vaginal o vulvar.
La mayoría de las mujeres sufren alguna vez una infección íntima por hongos a lo largo de su vida. Los períodos de cambios hormonales son especialmente propicios para la proliferación de Candida albicans, el hongo responsable. Así, la pubertad, el inicio de un método anticonceptivo o la menopausia favorecen la aparición de infecciones vaginales y vulvares por hongos.
Al modificar los niveles de estrógenos y las defensas inmunitarias, el embarazo también es una etapa en la que las mujeres son más propensas a este tipo de infección. Esto suele hacer que las futuras mamás se pregunten si su bebé corre algún peligro.
Ten en cuenta que la candidiasis no puede transmitirse al feto dentro del útero. El único riesgo de contagio se da durante el parto, si es vaginal y la infección por hongos sigue presente. En ese caso, el bebé puede contraer candidiasis cutánea, bucal (muguet) o una infección por hongos de las vías respiratorias. Sin embargo, la infección por Candida albicans parece estar relacionada con un riesgo de parto prematuro, por lo que es importante tratarla rápidamente.
Cómo reconocer la candidiasis vulvovaginal
Tanto si estás embarazada como si no, la infección íntima por hongos presenta los mismos síntomas:
- Picor e irritación de la vulva y la entrada de la vagina
- Enrojecimiento e incluso inflamación de la mucosa íntima
- Sequedad vaginal
- Ardor en la vulva y la vagina al orinar
- Relaciones sexuales cada vez más dolorosas
- Flujo vaginal abundante, blanquecino, espeso y cremoso, con un olor intenso
Si tienes varios de estos síntomas, es indispensable que consultes a un médico o ginecólogo para que pueda prescribirte un tratamiento antimicótico adecuado.
Tratamiento de la candidiasis durante el embarazo
Si crees que tienes candidiasis y estás embarazada, no te automediques. Solo un médico está capacitado para diagnosticar con precisión tu situación y recetarte medicamentos compatibles con el embarazo.
Por lo general, recomienda un tratamiento local, que consiste en aplicar una crema antimicótica o introducir óvulos antifúngicos directamente en la vagina, si el estado de la futura mamá lo permite. En cambio, los comprimidos y las soluciones líquidas de administración oral suelen estar prohibidos, ya que pueden ser tóxicos para el bebé.
Cómo prevenir la candidiasis durante el embarazo y sus recaídas
Tanto durante el embarazo como fuera de él, puedes tomar varias medidas para limitar la proliferación de Candida albicans y/o evitar que la candidiasis reaparezca:
- Lávate la zona íntima con regularidad con un gel suave de pH neutro o de uso ginecológico.
- Evita los productos demasiado agresivos, que dañan la mucosa.
- Procura no excederte con la higiene, ya que podría destruir los probióticos de la flora vaginal.
- Sécate bien los pliegues de la piel al terminar de lavarte o después de orinar.
- Elige ropa interior de algodón.
- Evita en la medida de lo posible la ropa demasiado ajustada y las compresas irritantes, que favorecen la maceración.
- Aumenta el consumo de probióticos para impedir que se multipliquen los hongos microscópicos. Los encontrarás en alimentos ricos en fermentos lácticos (como el yogur y las verduras fermentadas) o en suplementos alimenticios de buena calidad.
Nuestras cápsulas Probio+ Intima están especialmente formuladas para aportar lactobacilos que están presentes de forma natural en la microbiota íntima. Sin efectos secundarios para la futura mamá ni para el bebé, son ideales para restablecer el equilibrio de la flora vaginal de forma sencilla y segura. No obstante, consulta siempre con tu médico o ginecólogo antes de empezar a tomar suplementos.







