Intertrigo

Intertrigo: comprender, prevenir y tratar la inflamación de los pliegues cutáneos

El intertrigo es una inflamación cutánea localizada en los pliegues de la piel. Es incómodo y, a veces, doloroso, por lo que es necesario tomar medidas para prevenir su aparición.

Lo que hay que recordar:

  • El intertrigo es una dermatitis de los pliegues cutáneos.
  • Se ve favorecido por la humedad, la sudoración excesiva, el sobrepeso y algunas patologías (diabetes, eccema, psoriasis…).
  • Sus síntomas son enrojecimiento, picor, grietas y mal olor en caso de infección.
  • El tratamiento se basa en controlar los factores favorecedores, en particular el calor y la humedad.

¿Qué es el intertrigo?

El intertrigo es una dermatitis, es decir, una inflamación de la piel que se desarrolla en los pliegues cutáneos. Favorecido por la humedad y el calor, que crean condiciones propicias para la proliferación de microorganismos, suele estar asociado a la micosis cutánea. También puede deberse a una infección bacteriana de la piel o a una patología como el eccema o la psoriasis.

El intertrigo suele aparecer en:

  • Las axilas
  • Debajo de los senos
  • El pliegue de la ingle
  • Entre los dedos de los pies

Causas y factores de riesgo del intertrigo

Las causas y los factores de riesgo del intertrigo son variados, pero la humedad y el calor son sus principales desencadenantes. La sudoración excesiva crea un entorno favorable para la proliferación de levaduras (como Candida albicans) y bacterias, que provocan inflamación de la piel en los pliegues.

Algunos factores pueden agravar la situación:

  • El roce inevitable al moverse, que deteriora la barrera cutánea en los pliegues
  • Algunas patologías, en particular la diabetes y la inmunodepresión, que hacen que la piel sea más vulnerable a las infecciones debido a la alteración de las defensas inmunitarias
  • El sobrepeso y la obesidad, que provocan pliegues cutáneos más profundos y, por tanto, una mayor superficie de roce y maceración

Síntomas frecuentes del intertrigo

Los síntomas del intertrigo son fáciles de reconocer:

  • Enrojecimiento localizado en los pliegues de la piel
  • Picor e irritación de los pliegues
  • Pliegues y/o grietas en la piel, supuración o costras
  • Mal olor en caso de infección bacteriana o fúngica
  • Síntomas relacionados con la infección fúngica o bacteriana, o con la enfermedad cutánea que pueda estar asociada

Diagnóstico del intertrigo

El diagnóstico del intertrigo se basa principalmente en la exploración clínica. El médico observa directamente las manifestaciones características de la inflamación cutánea y busca posibles signos de sobreinfección.

Para diagnosticar una infección bacteriana o fúngica, puede tomar muestras de piel para identificar el agente causante. En algunos casos, el dermatólogo también puede solicitar una biopsia de piel para descartar otras afecciones cutáneas.

¿Qué tratamiento se utiliza para el intertrigo?

Reducir la inflamación

El tratamiento del intertrigo tiene como objetivo principal reducir la inflamación y prevenir o tratar la sobreinfección. Para ello, es fundamental mantener una higiene rigurosa. Limpia y seca bien las zonas afectadas, sin frotar, para limitar la humedad. Aplicar productos secantes, como polvos o cremas, puede ayudar a evitar la maceración si resulta difícil limitar la humedad en los pliegues afectados.

En caso de infección bacteriana o fúngica confirmada, puede ser necesario aplicar tratamientos tópicos antifúngicos o antibióticos. En algunos casos, las cremas con corticoides, que requieren receta médica, pueden ayudar a aliviar la inflamación cuando es intensa o cuando hay eccema o psoriasis.

Prevención del intertrigo

La prevención del intertrigo se basa en algunas medidas sencillas pero eficaces:

  • Mantener una higiene diaria de los pliegues cutáneos para evitar la acumulación de humedad.
  • Llevar ropa holgada de tejidos naturales para favorecer la ventilación de los pliegues y evitar el roce de la piel.
  • Evitar las situaciones que expongan los pliegues cutáneos a un entorno cálido y húmedo durante periodos prolongados.
  • Perder peso en caso de sobrepeso u obesidad.
  • Controlar lo mejor posible, junto con tu médico de cabecera, patologías como la diabetes u otras que afecten a las defensas inmunitarias de la piel.
  • Ayudar a mantener las defensas en general con complementos alimenticios de probióticos.

¿Cuándo consultar a un profesional de la salud?

Si los síntomas persisten pese a adoptar medidas preventivas o empeoran, es importante consultar a un médico. Lo mismo se aplica si aparecen signos de infección grave, en particular dolor intenso o fiebre. Un profesional de la salud podrá tomar las medidas necesarias y prescribir un tratamiento adecuado.

En caso de duda, es fundamental consultar a un profesional de la salud para recibir el tratamiento más adecuado para tus síntomas.