
Colon irritable y probióticos: ¿qué cepas tomar?
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El síndrome del colon irritable (SCI), también llamado colopatía funcional o síndrome del intestino irritable (SII), es fuente de múltiples trastornos digestivos. Estos tienen un gran impacto en la vida de quienes lo padecen. Investigaciones recientes demuestran una mejora de los síntomas asociados a esta patología al tomar probióticos para enriquecer el microbiota. Veamos más de cerca la relación entre el colon irritable y los probióticos.
Lo que hay que recordar:
- El síndrome del colon irritable (SCI) es un trastorno benigno, pero molesto. Se manifiesta con dolor abdominal, hinchazón y episodios de estreñimiento o diarrea.
- La flora intestinal, rica en probióticos, desempeña un papel esencial en la regulación del tránsito y la salud digestiva. Su desequilibrio suele estar relacionado con la aparición del SCI.
- Algunas cepas de probióticos son objeto de estudios que demuestran su utilidad para aliviar eficazmente los síntomas del colon irritable.
- Por lo tanto, la suplementación con probióticos podría ser interesante para recuperar cierto bienestar digestivo.
Flora intestinal, síndrome del colon irritable y probióticos
¿Qué es el síndrome del colon irritable?
El síndrome del colon irritable es un problema digestivo que afecta específicamente al intestino grueso. Se manifiesta mediante contracciones intestinales (peristaltismo) demasiado frecuentes o, por el contrario, demasiado escasas. Según su ritmo, pueden provocar estreñimiento, diarrea o incluso alternancia entre ambos síntomas.
Según el caso, los trastornos del tránsito pueden ser agudos. En ese caso, solo duran unos días o unas semanas y, a veces, desaparecen definitivamente o vuelven en episodios más o menos espaciados. En otros casos, son crónicos y afectan considerablemente a la calidad de vida de los pacientes. Por lo general, estas alteraciones del tránsito intestinal van acompañadas de dolor abdominal, espasmos, hinchazón y flatulencia.
Este trastorno es totalmente benigno, aunque sus causas todavía se conocen poco. Es uno de los principales motivos de consulta con un gastroenterólogo, muy por delante de la enfermedad de Crohn o la rectocolitis.
Colon irritable y microbiota
En un adulto sano, los trastornos digestivos suelen deberse a una alteración de la microbiota intestinal. En efecto, el tubo digestivo está colonizado por cientos de miles de millones de levaduras y bacterias beneficiosas de la familia de los fermentos lácticos. Su función es proteger el organismo contra los agentes patógenos y preservar la eficacia de la digestión. La flora intestinal reúne la mayor concentración de estos microorganismos vivos, los famosos probióticos, dentro de la microbiota digestiva.
En el colon, estos ayudan, entre otras cosas, a mantener la regularidad del peristaltismo intestinal. Así, favorecen una asimilación óptima de los nutrientes aportados por la alimentación. También contribuyen a una buena absorción del agua contenida en las heces a través de la mucosa.
Cuando las contracciones intestinales son demasiado rápidas, el agua no tiene tiempo de ser absorbida y se producen deposiciones frecuentes e incluso diarrea. Cuando son demasiado lentas, el bolo alimenticio se deshidrata y provoca estreñimiento. Por eso, mantener una flora intestinal equilibrada puede aliviar considerablemente los trastornos digestivos relacionados con el SII.
Al realizar estudios sobre la posibilidad de aliviar el colon irritable con probióticos, los investigadores observaron que algunas cepas de fermentos lácticos ofrecen mejores resultados que otras.
Colon irritable y probióticos: las cepas más eficaces
Para regular el tránsito, restablecer la permeabilidad intestinal normal y atenuar las manifestaciones del colon irritable (hinchazón, calambres, molestias), varios tipos de probióticos parecen tener efectos positivos:
- Lactobacillus rhamnosus GG
- Lactobacillus plantarum
- Bifidobacterium infantis
- Streptococcus fæcium
- Streptococcus thermophilus
- Saccharomyces boulardii
Se pueden encontrar en algunos alimentos fermentados: productos lácteos (yogur, queso, por ejemplo), bebidas fermentadas, verduras lactofermentadas, etc. Sin embargo, es difícil saber qué alimento contiene una u otra cepa y en qué proporciones. Lo ideal para diversificar y reequilibrar la microbiota es utilizar complementos alimenticios.
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